Los lapsus son deslices del habla, auditivos o de lectura. Surgen por la acción conjugada de dos propósitos distintos, por lo que el hablante refrena lo que va a decir, pero al final es esto lo que dice, lee o escucha.
Ante un lapsus, pueden pasar tres cosas:
1. Se nota y se sabe por qué (se reconoce el deseo inconsciente que se manifestó ahí);
2. Se nota, pero se desconoce la razón por la que se dio, hay un asombro;
3. Se niega y no se acepta interpretación alguna sobre su origen.
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